ANÁLISIS SEMANALES


      28-02-2000 ANALISIS EXTRA de la DOBLE semana del 14 al 27 de febrero del 2000 del Servicio analítico-informativo de la RED VASCA ROJA.


      ETA MATA EN GASTEIZ AL DIRIGENTE DEL PSE FERNANDO BUESA Y A SU ESCOLTA. Un análisis de los antecedentes y de las reacciones. En especial de la ofensiva del Gobierno español y del PP contra el lehendakari Ibarretxe, Arzalluz y el PNV como parte del preparado POGROMO contra la izquierda abertzale y TODO el nacionalismo vasco.



      1. DE LA NEGACIÓN DE LA REALIDAD A SU ASUNCIÓN CRÍTICA. Y EL TESTIMONIO DE UN IMPLICADO EN EL ENFRENTAMIENTO ESPAÑA/EUSKAL HERRIA
      La información suficiente y veraz sobre el conflicto que enfrenta a los Estados español y francés con Euskal Herria es tanto más necesaria cuanto que los medios de comunicación de masas españoles y franceses (sobre todo los españoles) generan diariamente un volumen impresionante de falsificaciones, tergiversaciones y ocultaciones de la realidad. Citaré ahora un solo ejemplo. El viernes 25 de febrero del 2000 el columnista de EL MUNDO Manuel Hidalgo publicó un artículo titulado "Ni guerra ni paz". Que es un ejemplo eminente de la deliberada (Hidalgo no es tonto) desfiguración de la realidad. Copio los tres primeros párrafos (las negritas y mayúsculas son mías):

      "En el País Vasco no hay una guerra. En el País Vasco, unas decenas de individuos con la connivencia o / y el aplauso de unos miles de personas más asesinan a otros de entre todos los demás, y algunos de esos miles, partícipes de una cultura de la violencia, hostigan los domicilios, los negocios y las vidas del resto de los ciudadanos que no piensan como ellos.

      Eso no es una guerra. Eso es una práctica fascista por parte de una minoría que, aunque se diga demócrata y reclame más democracia, es totalitaria y, además, es ciega y cínica puesto que no reconoce ni la democracia de la que disfruta en beneficio propio ni la libertad que, en el uso indecente de esa democracia, merma a los demás.

      Por tanto, lo primero que hay que hacer, puesto que no hay guerra, ES NO HABLAR DE PAZ. Hay que hablar del fin de la violencia y del delito. Hablar de paz significa reconocer la existencia de una guerra que no existe y conceder, por la vía del lenguaje mal usado, una baza psicológica a los violentos, que constituidos en parte simétrica a la de los otros presuntos beligerantes se cargan, ilusoriamente, de razones para proponer un armisticio que, como es lógico en una negociación entre bandos, les devenga algunos frutos".

      Ya digo que el señor Hidalgo no es tonto. Es un navarro españolista, es un gran-nacionalista español que presume de cosmopolita a la violeta. Pero no es tonto. Por lo tanto falsifica deliberadamente la realidad y la Historia. Desvincula totalmente lo que pasa ahora en Euskal Herria de la Historia de los siglos anteriores. Niega la evidencia de que hay guerras convencionales y guerras de guerrillas. Olvidando a propósito que una parte esencial y decisiva de la Guerra de la Independencia española de 1808 fue una guerra de guerrillas para no reconocer que desde hace 32 años ETA hace al Estado español una guerra de guerrillas. De guerrilla urbana. Sería útil que el señor Hidalgo escribiera algo sobre el hecho de que en el enfrentamiento (porque enfrentamiento no negará que hay) con esos que para él son sólo delincuentes el Ejército español ha sufrido más bajas de oficiales generales que EN NINGUNA OTRA guerra librada por España. Sólo en Madrid: un Almirante y dos Vicealmirantes, tres Tenientes Generales y siete Generales.

      Y que recordara que todos los ejércitos ocupantes suelen llamar "delincuentes" (y tratar como a tales) a los guerrilleros que se les enfrentan. Por ejemplo el Ejército alemán a los resistentes franceses, rusos, polacos, noruegos, serbios, holandeses, etc., etc. Por ejemplo el Ejército francés a los guerrilleros vietnamitas o argelinos (hasta que le vencieron). Por ejemplo hoy el Ejército capitalista ruso (nada que ver con el Ejército Rojo que salvó a Europa de la barbarie nazifascista) a los guerrilleros chechenos que tan heroicamente resisten a su genocida guerra.

      Por supuesto que hay plumas que estos días publican en los periódicos comentarios y descripciones mucho más ajustadas a la realidad. El problema es que, con contadísimas excepciones, son plumas vascas. Aunque sean de adversarios de ETA. Por ejemplo. El Diputado General de Bizkaia, Josu Bergara Etxebarria, publicó en DEIA el pasado día 24 de febrero un artículo titulado "¿Y mañana qué?" cuyos párrafos 6º, 7º y 8º reproduzco a continuación (las negritas y mayúsculas son mías)

      "¿Nos enrocamos en el discurso de la dignidad, en el cierre de filas? ¿Y después qué? ¿A esperar otro sobresalto, otro atentado, nuevos lamentos? ¿A qué esperamos para diseñar conjuntamente una vía por la que atajar el grave problema que nos aflige? ¿Tendremos que esperar a que los intereses electorales de cada cual prevalezcan para abordar con seriedad y rigor el problema de la violencia? ¿Descansaremos nuestra responsabilidad política a la espera de que la vía policial solucione el conflicto?

      Durante más de treinta años la represión, la fuerza, la actuación policial, la coordinación internacional... no han conseguido el éxito pretendido. Ni los consejos de guerra, los fusilamientos, los estados de excepción, las detenciones, las extradiciones, el GAL, ni el general Galindo, el militar más condecorado de la historia, HAN PODIDO CON ETA. ¿Podemos pues ceder ante la tentación policial representada por Mayor Oreja? ¿Para qué? ¿para esperar que tras la caída de un comando se reestructure otro? ¿para despertarnos de nuevo con el sufrimiento de un nuevo muerto, de un nuevo secuestro, de una nueva víctima?

      Quien crea tener la respuesta acertada ante tan simple pregunta que haga pública su tesis, porque en esta cuestión, tan sensible para todos, sobran las frases rotundas y faltan los hechos. Y el único hecho constatable es que, explorando la vía del diálogo, acertada o no, hemos conseguido acercarnos a la paz mucho más en catorce meses que en treinta años. Luego quien pretenda retrotraer el escenario que vivimos a las etapas duras de aislamiento social, el enfrentamiento y las trincheras sociales y políticas, que lo diga. Porque algunos seguiremos preguntando aquello de «¿y mañana qué?».

      Reproduzco ahora íntegro un artículo publicado en GARA el pasado 26 de febrero por una persona que está directamente implicada en el enfrentamiento España/Euskal Herria: el deportado político vasco Arturo Cubillas. Titulado "Yo también estoy harto", lo reproduzco íntegro tal como se ha publicado sin negritas ni mayúsculas mías para respetar al máximo un testimonio que juzgo de alto interés.

      "Yo también estoy harto

      Una vez más, cual coro de plañideras, políticos y periodistas-policías al servicio del Estado español han salido a condenar y mostrar su repulsa ante la muerte del señor Fernando Buesa.

      Dirigentes del PP y del PSOE, como representantes máximos de la política de Estado contra Euskal Herria, salen hoy a llenar nuestros oídos con palabras que por repetitivas y vacías ya han dejado de hacer mella en nuestros oídos.

      Quienes hoy se lamentan, son los mismos que hicieron de la bravuconería personal y política su mensaje durante el largo año que duró el alto el fuego decretado por la organización ETA. Su inmovilismo, su incapacidad (por no querer, por no saber, por no poder o por las tres cosas) para dar un paso hacia la búsqueda de una solución dialogada pasará a los anales de la historia como una de las muestras más fehacientes de que cuando el Estado español habla de paz en Euskal Herria, está hablando única y exclusivamente de la desaparición del conjunto del pueblo vasco. Están hablando de la misma paz que ofrecieron los nazis a los judíos y a los pueblos de Europa. De la paz que ofrece en la actualidad el sionismo israelí al pueblo palestino.

      Durante este largo año, ellos nos han enseñado lo que es tratar de acabar con las ilusiones y las esperanzas de un pueblo y de cada uno de sus ciudadanos.

      Es por ello que, en estos momentos, es cuando se hace más necesario hacer una reflexión y un ejercicio de memoria colectiva y analizar con detenimiento todos los hechos, declaraciones y actuaciones que nos han llevado a lo sucedido el martes en Gasteiz. Y esa «catarsis», personal y colectiva, nos debe llevar a la firme conclusión de que en estos momentos, más que nunca, es necesario realizar una apuesta clara y rotunda por el proceso iniciado hace casi dos años. Que debe tener (para quienes apostamos realmente por un proceso soberanista) como punto de debida inflexión, el Acuerdo de Lizarra-Garazi.

      De igual forma, es difícil tratar de hacer un análisis, a bote pronto, sobre un hecho que indudablemente conmocionará la vida política en Euskal Herria. Pero más difícil es ocultar y callar el hartazgo que uno siente cuando les oye hablar de dolor, de barbarie y de sufrimiento. Conocemos suficientemente lo que es el dolor, el sufrimiento y la barbarie. Nos lo enseñaron ellos.

      Nos lo enseñó el Partido Socialista Obrero Español del señor Buesa; ellos y su GAL asesinaron a más de una treintena de compañeros. Ellos y su política penitenciaria asesinaron a más de una decena de presos políticos vascos. Ellos y su política, importaron la deportación, y nos mantienen cumpliendo «condena política» a miles de kilómetros de Euskal Herria, como hace el sionismo israelí (al que tanto añora el señor Múgica Herzog) con el pueblo palestino.

      Ellos nos enseñaron lo que es el dolor de ver sufrir a nuestras familias, ellos «inventaron» la dispersión y regaron las cárceles de exterminio españolas de compañeros y compañeras, con el único fin de extender la represión hacia las familias y entorno de los presos políticos vascos. Ellos inventaron la «socialización de la represión» y convirtieron en «éxito político» cada muerte de un preso, cada muerte de un familiar en la carretera mientras recorría miles de kilómetros para ver a su hijo, a su hermano o a un amigo.

      Hoy, muchos medios de comunicación recogen unas palabras pronunciadas por el señor Buesa en las que decía que: «No vale la pena morir ni matar por ser vasco».

      Pero no es el partido del señor Buesa el que piensa así; para ellos, igual que para el Partido Popular, sí vale la pena matar «por ser vasco».

      Los asesinatos de los GAL a las órdenes del PSOE, las muertes en comisaría de ciudadanos vascos, las torturas, la desaparición y asesinato de Joxi y Joxean, al mejor estilo del asesino Pinochet y de las peores dictaduras latinoamericanas. Los asesinatos a manos de grupos parapoliciales de los diputados Santi Brouard y Josu Muguruza, la tortura y asesinato de Geresta y una larga lista de asesinatos de militantes y ciudadanos vascos así lo demuestran.

      Fue el partido del señor Buesa el que, «plan ZEN» en mano, institucionalizó la «criminalización del vasco». Una política que sólo buscaba la desaparición física y política de la izquierda abertzale, como primer paso, hacia un objetivo final claro y determinado, la desaparición de Euskal Herria como pueblo. Es bueno recordar en estos momentos las palabras del mismo Buesa cuando despreciando al euskera, manifestaba que «era mejor enseñar en Euskal Herria inglés que euskera». Y es que en estos momentos de indudable conmoción política es cuando más necesario se hace situar las cosas y a las personas en el lugar y en el contexto exacto."


      2. UNA BREVE REFLEXIÓN SOBRE "LA VIOLENCIA"
      El artículo que acabo de reproducir induce a reflexionar, aunque sea brevemente, sobre "la violencia". Un resultado de las decenas de miles de millones de pesetas gastados durante años por los aparatos ideológicos del Estado español ha sido la extensión en la opinión pública de la anatematización de TODA violencia. Sin que en esa anatematización se incluya, por supuesto, la violencia del Estado español que, como efecto de la reiterada campaña, "desaparece" de las mentes. De forma que muchas gentes de buena fe postulan en declaraciones, carteles, pancartas, octavillas y proclamas la desaparición de TODA violencia SIN INCLUIR EN ESA PETICIÓN LA DESAPARICIÓN DE LA VIOLENCIA DEL ESTADO (porque no postulan la desaparición de la policía, las cárceles, los jueces, el ejército, etc.).

      De entrada hay que advertir que esa anatematización de TODA violencia es ahistórica y contrafáctica. Contradice la experiencia milenaria de la Humanidad. Y supone un claro retroceso en un largo proceso civilizatorio que había logrado delimitar con bastante precisión la diferencia entre la violencia legítima y la violencia ilegítima. Incluyendo, por ejemplo, en los Códigos Penales como eximente de responsabilidad la legítima defensa de la propia vida o de la de otros, etc. Por otra parte hace ya varios siglos que se estableció como violencia legítima la que se ejerce con el tiranicidio. Y en el siglo XVIII la Revolución norteamericana y la Revolución Francesa proclamaron en textos legales el derecho de rebelión de los pueblos. Y en el siglo XX el artículo 42 de la Carta de las Naciones Unidas dice que "el Consejo de Seguridad…podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales"

      De forma que en realidad el problema no es la hoy (en sociedades divididas en clases explotadoras y explotadas) IMPOSIBLE desaparición de "TODA violencia". Sino que el problema es si determinada violencia es legítima o ilegítima.

      En Euskal Herria el problema consiste en:

        A) que el Estado español, como todo Estado moderno, reclama para sí el monopolio del uso legítimo de la violencia. Recuérdese la definición de Max Weber:

        "el Estado es aquella comunidad humana que en el interior de un determinado territorio- el concepto de "territorio" es esencial a la definición- reclama para sí (con éxito) el monopolio de la coacción física legítima"

        Y

        B) que una parte significativa de la población se lo niega. Como ha escrito Perez-Agote con acierto:

        "Cualquiera que sea la fecha que pongamos para el inicio del Estado centralizado moderno en España, en esa fecha encontramos un País Vasco con la violencia anclada en su vida social, un País Vasco en el que algún sector social, el que sea, se cuestiona el Estado y la legitimidad del monopolio de su violencia. Es decir, que encontramos sectores sociales que en mayor o menor grado ponen en tela de juicio la existencia de la comunidad nacional española, lo que da lugar a la imposibilidad de formación de una evidencia social sobre su existencia"

        (Alfonso Pérez-Agote La reproducción del nacionalismo. El caso vasco (Madrid, C.I.S. y Siglo XXI, 1984. Página 77)

      El domingo 11 de octubre de 1987, en su frecuente colaboración semanal en el diario nacionalista vasco DEIA (órgano oficioso del PNV) Xabier Arzalluz publicó un artículo titulado "El problema vasco". En el que precisamente dice que:

      "El Estado es el monopolio de la violencia"

      Casi todo el texto de ese artículo (a cuyo final Arzalluz avisa de que "Soy consciente de la gravedad de lo que digo") puede leerse en el capítulo 1º de mi libro más arriba citado. En el apartado titulado:

      1.3. Primera definición del marco global: el "problema vasco" según Arzalluz.

      Este es el resumen que yo hice en mi libro de los elementos de la definición que del "problema vasco" hizo el líder del PNV en ese artículo::

      "1º ETA no es una "banda terrorista"

      2º ETA es inexplicable al margen del "problema vasco"

      3º ETA no es la primera acción violenta vasca que el Estado español ha pretendido eliminar en el País Vasco en los últimos 150 años.

      4º El llamado "problema vasco" es el de la legitimación del Estado (español) en Euskadi Sur.

      5º En 1839 el Estado español constitucional fue impuesto al pueblo vasco por la fuerza.

      6º La Constitución española de 1978 no ha sido aceptado por la mayoría del pueblo vasco. Y, consiguientemente,

      7º El Estado español surgido de la Constitución de 1978 carece de legitimación en el territorio vasco.

      8º El marco constitucional español es, pues, un marco no aceptado por los vascos sino impuesto a ellos.

      9º El marco estatutario (el definido por el Estatuto de la Moncloa) sí ha sido aceptado por los vascos (Arzalluz se refiere aquí a que el Referéndum del Estatuto arrojó el SÍ del 53,1% del censo).

      10º Pero ese marco estatutario fue aceptado en virtud del principio del "lo tomas o lo dejas" (Arzalluz se hace eco con esta frase de la evidencia de que los vasco non tuvieron opción para votar, en vez del Estatuto de Autonomía, a otras soluciones: la independencia, la Confederación con España, etc.).

      11º Con ETA o sin ETA, el problema sigue en pie."

      Todas esas afirmaciones que Arzalluz hacía en 1987 son ciertas y están basadas en hechos comprobados y documentados. Quienes lean estas líneas pueden compararlas con la distorsionada imagen de las realidades española y vasca que "fabrican" los medios de comunicación de masas españoles y que jalean los medios de comunicación de masas capitalistas del mundo entero. A las órdenes y al servicio del bloque de clases dominante mundial en apoyo de la fracción del mismo que constituye el bloque de clases dominante español.

      3. LA VIOLENCIA, EL ACUERDO DE LIZARRA-GARAZI, LA TERGIVERSACIÓN DEL MISMO POR ESPAÑA Y LA ACTUAL INTENSIFICACIÓN DE LA OFENSIVA CONTRA ESE ACUERDO

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